jueves 7 de enero de 2010

Re-mind

Las fiestas navideñas del año 2009-2010 han sido especialmente indigestas – en todos los sentidos de la palabra – e improductivas. Bueno, esto último es cuestionable. En estas tres semanas he aprendido a aceptar que el razonamiento lógico no es practicable con todos los individuos clasificados en la categoría “seres humanos”. Es posible que me esté resignando con los años… También he aprendido que mi estómago ya no es lo que era y ahora sé que tengo que alejarme de las fuentes de ansiedad (que muchas veces soy yo, véase lo de practicar el razonamiento lógico con otros seres). Además, en cuestión de dos semanas he perdido el miedo y saltado al vacío para después recuperarlo en el trayecto… qué predecible.

Finalmente, hoy, he aprendido algo más. Una de esas cosas que uno sabe, porque te lo han dicho y porque es de sentido común, pero que hasta que no la experimentas no la incorporas como un conocimiento relevante en tu biblioteca mental. Esta mañana, entre prisas previas a la última y ulcerosa comida navideña, disertaba sobre los últimos cinco años de mi vida… Han supuesto evolucionar y madurar, pasarlo mal por el camino, involucionar para reelegir caminos, terminar, pasarlo bien, empezar… Ayer veía fotos familiares de este periodo y hoy he caído en lo que llegan a marcar ciertas cosas… o más bien personas. Es un cliché, sí, pero la gente que pasa por nuestra vida deja huella, unos marcan más porque caminan por ella durante mucho tiempo o porque pisan con fuerza y la tierra cede bajo sus pies, otros marcan menos y olvidamos hasta su nombre pero los efectos de sus pisadas prevalecen borrosos en el tiempo. Recuerdo como ayer cuando me quedaba dormida en brazos de mi madre paseando por el huerto… o cuando lloraba en preescolar durante el recreo y dos niñas mayores que yo venían a animarme… IMGP1185

El 2009 en particular ha pasado en un suspiro y ha sido un año de cambios de todo tipo: me corté el pelo, me lo ricé, me lo volví a teñir, me cansé de estar en clase por las mañanas y cambié a la tarde, me hice una cuenta de flickr, trabajé y tuve jefa por primera vez, me pagaron tarde, experimenté en primera persona por qué no se puede confiar en la Junta de Andalucía, volé en avión y salí de España por primera vez con uno de mis mejores amigos, aprendí a pronunciar “ich liebe dich” y “très sympa”, descubrí la Delirium Nocturnum, el hana-maki y el sashimi de dorada macerada, alguien me insultó, superé algo importante, bailé y volví a hacerme fotos en un WC público, hice el gamba con gente “nueva”, cambié el vodka-naranja por el vodka-piña, me hice con un mazo de Magic negro-verde, conseguí lo que me propuse en serio (chorradas en su mayoría), le hice 10.000 km. a mi coche, me compré un portátil y cambié a W7, le dije a un familiar lo que todos pensamos de él y nadie se atreve a decir, vi a mi banda de metal favorita en directo, me reencontré con una amiga o dos y con la niña que un día fui, recuperé la fe (no la religiosa precisamente)… y finalmente, pedí una beca Erasmus para asegurarme de que en el 2010 no me estancaría. Pero a pesar de esto y en contra de todo pronóstico… parece haber durado menos de doce meses.

Ah, por cierto, feliz año y esas cosas que se dicen a los transeúntes que se asoman al espejo.

2 Comments:

Vertigen said...

Por mi parte 2009 ha sido entre otras cosas el año en que te he conocído. Y me ha gustado hacerlo.

Avanti con 2010 y que no decaiga la cosa :-)

P. said...

Lo de recuperar al niño que todos tenemos dentro, maravilloso. Lástima que no abunden esos hallazgos.