miércoles 14 de julio de 2010

Tempus fugit

Guardo ciertas cosas (facturas de restaurantes, flores secas, papeles con dibujos chorras, fotografías de hace mil, mails, cartas hasta de cuando estaba en primaria…), recuerdos que me ayudan a tener más o menos catalogada mi memoria, la cual va siendo más y más precaria conforme pasa el tiempo de unos años a esta parte. Supongo que esto me viene de mi madre y a ella de mi abuelo… al final somos una familia de coleccionistas en uno u otro sentido.

El caso es que hasta hace poco nunca había pensado que esto me podría traer problemas. Sin embargo últimamente hay cosas que parecen surgir de la tierra como zombis, de esos que te agarran del tobillo para que caigas al suelo. Y no, no he caído pero sí he dado algún que otro traspiés y empiezo a pensar que no es tan divertido tenerlo todo para evitar el olvido. Supongo que esto es algo de lo que uno no se da cuenta hasta que han vivido suficientes cosas como para que empiecen a amontonarse y a echar para atrás con su peculiar perfume lo que queda por venir._0103

 

Quizás nuestro cerebro tenga más instinto de autoconservación de lo que creemos… así que voy a dejar de leer y revisar cosas por un tiempo, y no sólo las mías… la historia no se escribe en un sólo libro.